Sábado, 20 agosto 2016

Fernando Rivas, el deseado gurú que susurra a Carolina Marín

“Acuérdate de aquella niña de 14 años”, le dijo a Carolina Marín cuando iba perdiendo la final olímpica

Federaciones extranjeras quieren fichar a este innovador técnico

  • JAIME RODRÍGUEZ
  • Enviado especial – EL MUNDO
  • Río
  • @JaimeRodrigC

La alegría por el oro olímpico no hacía olvidar del todo a Fernando Rivas la desobediencia de su alumna un rato antes, en el partido. Lo analizaba con media sonrisa, pero sin perder el rigor del maestro exigente que es. En el rincón de la reina del bádminton mundial observa y dirige un entrenador de 38 años que ha moldeado el talento y la ambición de la andaluza para convertirla en una máquina de competición. “Se mostró demasiado eufórica cuando el marcador estaba holgado, y eso siempre es un arma de doble de filo”, apuntaba el gurú del avanzado plan de preparación que ha lanzado a la española al trono del bádminton mundial, campeona olímpica desde este viernes a mediodía.

“Carolina desde 2014 gana en los grandes eventos y en Río ha ganado la mejor. La mejor ahora mismo en el mundo. Y tiene mucho mérito, porque ha aprendido a sobreponerse al papel de favorita”, repasaba orgulloso sobre la actuación de su chica, a la que conoció hace nueve años. Esa escena quiso recordársela cuando peor iban las cosas. Por la televisión se pudo apreciar su frase: “Acuérdate de aquella niña de 14 años, de qué quería ser”. El susurro, la imagen de la niña Carolina entrando en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, dejando atrás a su familia, inspiró a la campeona, desatada a partir de ese momento, directa al oro. “Necesitaba recordarle a qué habíamos venido aquí, porque la rival se había puesto por delante y se había visto un poco insegura. Tenía que volver a sentir el pilar del trabajo, el deseo del sueño y de lo mucho que ha trabajado para ello”, explicaba en tono pedagógico Rivas, fascinado por el bádminton desde que a los 11 años en Granada se echó unos amigos que lo practicaban.

CAROLINA 14716442298825Sin avanzar profesionalmente como jugador, pasó al banquillo para profundizar en el lado científico y hasta filosófico de una especialidad minoritaria en España. Ya trabajando en la Federación, viajó por Europa y Asia empapándose de métodos de preparación. Ahora es a él a quien estudian. “Está al nivel de Guardiola en el fútbol en el tema de análisis e innovación”, compara Juan Carlos Álvarez, el psicólogo deportivo que colabora con Carolina.

Cámaras de hipoxia, gafas de colores, ejercicios con bloqueo de extremidades, lenguaje corporal… “Hay mucho que mejorar todavía con ella , como la vía del ataque o la disciplina a la hora de llevar el plan de juego. Esto es eterno, infinito. Eso es lo bonito de mi trabajo, que nunca acaba”, decía Rivas, como loco por tomarse una “cerveza fresquita” para celebrar el oro y sin ganas de hablar de su futuro. La Federación española teme que acepte una millonaria oferta de algún país extranjero que quiera potenciar el bádminton. “No podemos pagarle mucho más…”, aseguran sobre sus 60.000 euros de sueldo.

El pasado año Rivas y la propia Carolina mantuvieron un duro enfrentamiento con el presidente de la Federación, David Cabello, a cuenta del salario del entrenador y de los derechos de imagen de la jugadora. Ésta llegó a pedir la dimisión del mismo dirigente que este viernes en Río aplaudía a pie del podio por su oro olímpico.

Derrotó a Turquía y a su ambiente

España alcanza la final con Alba Torrens de figura

Alba Torrens se convirtió en la mejor jugadora del partido. FOTO: AFP

Alba Torrens se convirtió en la mejor jugadora del partido. FOTO: AFP

MARCA

La selección española de baloncesto se clasificó, por primera vez en su historia, para la final del Mundial femenino al derrotar a la anfitriona Turquía por 66-56, con una Alba Torrens excepcional que acabó con el ‘infierno’ de las gradas del Fenerbahce Arena.

El 0-5 de salida en el primer minuto de juego, a favor de las turcas, fue un serio aviso para una selección española que reaccionó de inmediato con Alba Torrens a los mandos para devolver el parcial corregido y aumentado, 9-0 en los dos minutos siguientes.

Los dos equipos demostraron que tenían armas, ganas y opciones de llegar a la final. España comenzó a dar muestras de su poderío defensivo llevando a Turquía a consumir dos posesiones sin poder lanzar a canasta, mientras que Nevriye Yilmaz daba muestras de su calidad en ataque y en defensa.

Lucas Mondelo, seleccionador español, dijo a sus jugadoras antes de salir del vestuario: “No nos hemos levantado de la cama para perder”, pero además había preparado algunas ‘trampas’ para sus rivales como llevar a la base, a Isil Alben, al lado izquierdo del ataque, y cargar el ataque por donde estuviera Yilmaz.

La pívot turca se cargó con dos personales y en el minuto 6 (14-13) tuvo que ser reservada en el banquillo. Poco antes la selección otomana había comenzado a defender en zona con buenos resultados para sus intereses.

Con los dos equipos desplegando sus estrategias el primer cuarto se solventó con un equilibrado 19-20 favorable a las locales.

En el segundo cuarto, los dos equipos decidieron apretar las clavijas en defensa.
Turquía siguió apostando por la zona y la selección española lo acusó por la intranquilidad que generó. De hecho la primera canasta de las nacionales no llegó hasta el minuto 15 (21-22), por obra de Torrens.

Yilmaz cometió la tercera personal y Sancho Lyttle estuvo unos minutos enorme dominando el rebote ofensivo. Marta Xargay jugó de ‘4’ y eso permitió que se abrieran más los espacios, pero el cuarto acabó con un 9-7 y un 28-27 con el que los equipos marcharon a los vestuarios.

Con el marcador bajo en guarismos, cada balón comenzó a ser importante, 32-30 (min.24) y cada acción, también. A Laia Palau la pitaron una falta intencionada sobre Yilmaz (32-32) y la pívot también anotó otros dos tiros libres en la jugada posterior y un triple y otros dos puntos (32-39, min.25). Un 0-9, con la firma de Yilmaz en menos de dos minutos.

Un triple de Torrens acabó con la sangría que estaban sufriendo las españolas, que se aprestaron a recuperar el terreno perdido, 37-39 (min.27).

La defensa española siguió funcionando, pero la presión, los nervios y el cansancio comenzó a ir cobrando sus tributos con los fallos en ambos bandos.

Un robo con contragolpe finalizado por Lyttle devolvió la delantera en el marcador a España, 41-39 (min.29), que facturó un parcial de 9-0 a las otomanas. El tercer cuarto finalizó con 41-39 y todo por decidir.

Alba Torrens gritó con rabia un triple que inauguró los minutos de la verdad. España salió dispuesta a luchar hasta la extenuación por estar en la final y la alero mallorquina firmó los cinco primeros puntos del equipo, 46-43 (min.31.40).

El ‘infierno’ turco del Fenerbahce Arena comenzó a entrar en ebullición y a jugar su papel, máxime tras una técnica pitada al entrenador local, Ceyhun Yildizoglu.

En un abrir y cerrar de ojos el equipo español consiguió una ventaja de diez puntos (54-44) que a falta de seis minutos y medio pareció un tesoro. Mayor cuando Alba Torrens lo elevó a doce, 56-44.

La selección española comenzó a administrar la ventaja con el reloj, pero sin olvidarse de defender. Turquía fue a la desesperada y avisó de que el partido no estaba concluido, 60-50 a falta de 3.15 minutos.

El ‘infierno’ turco rugió como nunca, pero Alba Torrens con 28 puntos y 6 rebotes se encargó de acabar con él y de meter a España en la final del Mundial.

Ficha técnica
66 – España (19+9+13+25): Nicholls (3), Torrens (28), Palau (5), Xargay (10) y Lyttle (18) -cinco inicial-, Domínguez, Martínez, Gil (2) y Cruz.
56 – Turquía (20+7+12+17): Tuncluer, Alben (6), Yilmaz (18), Sanders (18) e Ivegin (5) -cinco inicial-, Palazoglu, Canitez (2), Koksal (3), Vardali (3) y Caglar (1).
Árbitros: Fernando Sampietro (ARG), Guilherme Locatelli (BRA) y Anne Panther (ALE). Laura Nicholls fue eliminada por cinco personales (min.39).
Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del Mundial de Turquía disputado en el Fenerbahçe Arena de Estambul ante unos 8.000 espectadores.

BALONCESTO Mundial femenino

A semifinales tras otra exhibición

  • España arrasa a China (71-55) y se medirá a Turquía en semifinales el sábado a las 18.00

  • Alba Torrens (17 puntos) y Sancho Lyttle (24) lideraron a las de Mondelo

Sancho Lyttle, en una jugada del partido ante China.Sancho Lyttle, en una jugada del partido ante China. OZAN KOSE AFP
LUCAS SÁEZ-BRAVO

Actualizado: 03/10/2014 16:59 horas

No querían ni oír hablar de medallas, pero ahí están, firmes en semifinales. Querían despejar por todos los medios las euforias y las expectativas exageradas, pero cómo no emocionarse con estas chicas de la selección femenina, con estas guerreras de Lucas Mondelo, entre las cuatro mejores del mundo con todas las de la ley. Cómo no alabar sus virtudes si éstas son el esfuerzo, la solidaridad, el trabajo, la concentración y el amor propio para derribar centímetros de menos. Otra vez el deporte femenino al rescate, otra vez unas chicas ante las que quitarse el sombrero.

Podría aparecer la presión de fallar en el momento clave tras una primera fase impecable. Un lugar común en el deporte que se ha de combatir con la determinación de quien cree en sí mismo. En la hora de la verdad, ante el muro de los cuartos de final y un rival del que no fiarse, España volvió a sacar lo mejor de sí misma. Ni un resquicio de duda, otro rival desmadejado, impotente ante el vendaval de brazos molestos, exhausto ante el ritmo de unas jugadoras que tienen en la cabeza la hoja de ruta hacia el éxito: defensa, defensa y defensa. China, otro oponente al que cada canasta le costaba un mundo.

Por ejemplo, sólo anotó cinco puntos en los primeros ocho minutos, donde España ya acumulaba siete robos y una ventaja sobre la que despegar. Sólo la precipitación en algunas contras impedía la matrícula de honor (20-9 al final del primer cuarto). Remataban Alba Torrens y Marta Xargay al galope, aunque donde se estaba ganando el partido era bajo los aros. Allí donde reside la supuesta desventaja (China es el equipo más alto del Mundial, 1,87 de media), España hizo mella, dominando el rebote y el juego en la pintura con la pareja Sancho Lyttle (24 puntos) y Laura Nicholls (14 rebotes).

Robos y transiciones

Apenas hubo un momento de duda en el segundo acto. Tras el tiempo muerto de Mondelo se resurgió con un 8-0 que habla mucho de la sabiduría, el conocimiento de los rivales y el dominio de los tempos del técnico barcelonés.

La máquina no se detuvo tras el descanso. Todo lo contrario. La frustración de las asiáticas era total, se sucedían sus lanzamientos a la desesperada, y España se seguía poniendo las botas a base de robos (provocó 23 pérdidas) y transiciones. La ventaja aumentaban al ritmo que Lyttle ampliaba su recital, otro más, de una jugadora de un valor incalculable, directa al MVP del torneo. Mediado el tercer acto sumaba la caribeña más puntos que todo el rival. Un triple sobre la bocina de Silvia Domínguez puso una máxima estratosférica (52-23, min. 27).

Sonrisas, minutos para todas y algo de maquillaje final chino; cuánto mérito de este equipo que ya es historia. Para superar su cumbre particular (el bronce de 2010), España tiene este sábado (probablemente a las 18.00 horas) el más difícil todavía, el reto para nada menos, presentarse en toda una final de un Mundial. Su rival será la anfitriona, Turquía, que superó a Serbia por un ajustado 62-61

DEPORTES International Crown

Ciganda, Muñoz, Recari y Mozo, reinas del golf mundial

  • El equipo español se ha impuesto en la primera edición del torneo femenino por países

Azahara Munoz, Belen Mozo, Carlota Ciganda Y Beatriz Recari.Azahara Munoz, Belen Mozo, Carlota Ciganda Y Beatriz Recari. AFP
EFE

Actualizado: 28/07/2014 11:02 horas

El equipo español formado por la malagueña Azahara Muñoz, la gaditana Belén Mozo y las navarras Beatriz Recari y Carlota Ciganda se ha impuesto este domingo en la primera edición del torneo por países de golf femenino International Crown, disputado durante cuatro días en Owings Mills (Maryland, Estados Unidos) con buena parte de las mejores jugadoras del mundo.

España acabó primera con 15 puntos totales, cuatro más que Suecia (11), cinco por delante de Corea del Sur y Japón y seis de margen respecto a Tailandia. Los equipos de Estados Unidos, Taiwán y Australia quedaron eliminados antes de los duelos individuales del domingo.

En el primer día del torneo, España sumó ante Tailandia tres puntos merced al triunfo en los partidos de ‘fourballs’ de Carlota Ciganda y Azahara Muñoz por 3 y 2 sobre Pornanong Phatlum y Onnarin Sattayabanphot y el empate de Belén Mozo y Beatriz Recari ante Ariya y Moriya Jutanugarn.

España perdió ante Estados Unidos los dos partidos de ‘fourballs’ del viernes. Mozo y Recari ante Cristie Kerr y Lexi Thompson por 3 y 2 y Ciganda y Muñoz frente a Paula Creamer y Stacy Lewis. España pasaba a ocupar el último puesto del Grupo A, que completaba Taiwán.

Las españolas comenzaron la remontada el sábado. Ciganda y Muñoz ganaron por un claro 6 y 5 a las taiwanesas Yani Tseng y Phoebe Yao, mientras que Mozo y Recari se deshicieron de Candie Jung y Teresa Lu de una manera más ajustada, por uno arriba en el 18.

Y el triunfo final español llegó en los individuales del domingo con cuatro victorias. Carlota Ciganda ganó por un rotundo 8 y 6 a la surcoreana Na Yeon Choi, Beatriz Recari por 3 y 2 a la sueca Mikaela Parmlid, Belén Mozo por 3 y 2 a Moriya Jutanugarn y Azahara Muñoz por 2 y 1 a la japonesa Ai Miyazato.

WATERPOLO Europeo de Budapest

El arte de las guerreras

  • La selección española femenina avasalla en la final a Holanda (10-5)

  • Tercer éxito en tres años tras la plata olímpica y el oro del Mundial

  • Laura Ester y la magia de Maica García, Anni Espar y Roser Tarragó, decisivas

Las campeonas, con sus medallas, en el podio de Budapest.Las campeonas, con sus medallas, en el podio de Budapest. PETER KOHALMI AFP
ANDRÉS CORPAS – EL MUNDO

Ángeles en el arte de la guerra, estrategas de victorias, hacedoras de medallas. Diosas que habitan en el agua, aunque el cielo es rojo en su honor. Trece mujeres, número de buena ventura, de éxito inigualable. Ganar, ganar y ganar, como vociferan antes de los partidos, como han conseguido en tres años las mujeres de la selección española de waterpolo. Plata olímpica con un baño de oro, el mismo que tenía la victoria en el Mundial y la que ayer se colgaron en su cuello tras conquistar su último territorio, Europa, después de vencer a Holanda (10-5). El continente y el planeta en sus manos. Y lo que queda.

Las guerreras son artistas puesto que crean victorias, belleza suprema del deporte. Soldados del cloro, uniforme rojo, gorro blanco y sueños multicolor. Su etapa triunfal sigue con vida. No parece tener fin. Periodo de expansión en el mapa de sus cualidades y sus calidades, a la conquista de territorios acuáticos cada vez más expugnables.

En esta batalla en el campo de batalla de la piscina parecía que habían lanzado a dos escualos y un cacho de carne sangrante en forma de balón. Bocados convertidos en crudeza, la naturaleza en su estado más salvaje, juego subacuático con recuerdos en la piel. Defensas y lanzamientos a tarascadas, dejando la marca de los dientes si hacía falta.

La mejor boya del planeta

Que se lo digan a Maica García, con quien las chicas de azul la tomaron, mareándola, incordiándola pero jamás hundiéndola. Por algo es la mejor boya del planeta. Aunque por eso fueron a por ella, porque sabían que iba a ser su pesadilla: forzó expulsiones, abrió el agua para que pasearan sus compañeras y anotó goles dibujados con pinceladas artísticas.

El encuentro nacía y moría en la defensa. Cada jugada era un mundo, cada tanto era una vida extra en esta partida de videojuego sin imagen pixelada. Desde el inicio las dos selecciones se tantearon, sabedoras de que para tener el balón entre las manos habría que dejarse un cachito de piel en el cloro del agua. Un mísero detalle devenía en un drama o una comedia.

Por ejemplo, que las españolas volviera a desaprovechar en los primeros tres cuartos las superioridades, como ya ocurriera en semifinales ante Hungría. Un debe en una escuadra a la que no se le puede reprochar nada porque da todo. Y sabe resurgir, como cuando insuflaron vida a las oranje y salieron al paso porque allí estaba Laura Ester, cóndor con las alas desplegadas en la portería, para proteger el nido rojo.

Sobriedad y espontaneidad

Paciencia. Es lo que pedía Miki Oca a sus jugadoras para encontrar la victoria. Si tuvieron calma para llegar al éxito tras zampar fracasos en cantidades industriales, podrían aguardar un poco más. Poco caso hicieron al gurú del waterpolo, paz en el ruido, furia en el silencio, creador de un equipo con mucha labor de orfebrería detrás.

Tras el tanteo inicial, el segundo cuarto fue una exhibición de la portera española, 170 centímetros de elasticidad, obra maestra que habría tallado Miguel Ángel en el mármol en pos de la perfección. La sobriedad de la propietaria de ese charquito de agua bajo el larguero contrastaba con la espontaneidad de Anni Espar. En mitad del rigor táctico, mostró su talento y su ingenio para destrozar el partido con dos goles nacidos de su privilegiada cabeza vestida con un gorro blanco en el momento decisivo.

Laura Ester y Anni Espar como el resumen somero de las finales, en las que la portería y la puntería son vitales para vencer. Aunque sería injusto recapitular el éxito de estas 13 mujeres, número de buena suerte, en dos nombres. La unidad del bloque conforma un muro inexpugnable de cemento armado, una presa en mitad de la piscina.

El golazo de espaldas

Sin embargo, la puntería dio la espalda a las chicas de rojo en un buen trecho del tercer cuarto. Ahí, apareció la compenetración del equipo, esas secundarias que son protagonistas, como Andrea Blas, boya soberbia que se zafó cual Messi del agua de las holandesas para anotar una diana providencial, prólogo del golazo de Maica García, su compañera de posición, de espaldas a la portería y a cinco metros de distancia.

Luego apareció Roser Tarragó, máxima anotadora del equipo con 16 dianas en este Europeo, quien rompió la lacra de las superioridades en el último acto con sus dos dianas, a las que hay que añadir la de Maica García en un cuarto en el que se quitó el tapón a la piscina para que se hundieran las chicas de naranja vestidas de azul, golpeadas con el marcador cuando ellas lo hacían con saña en el cuerpo de las rivales. Epílogo antes de la explosión de felicidad. Tercera velada de gloria, ciclo triunfal de una generación que sigue sin encontrar su techo mientras construye un palacio. El podio como rutina.

El éxito del equipo femenino sirve como espejo para el masculino, en profunda reestructuración. Por la mañana obtuvo el pase al Mundial de Kazan, a celebrar dentro de un año, tras imponerse a Rumanía (8-7) y firmar la séptima plaza de un Europeo bañado en oro para las chicas que habitan en los cielos.

WATERPOLO Semifinal del Campeonato Europeo

Las guerreras son diosas

  • La selección española vence a Hungría por 8-9 y disputará la final del Europeo

  • Asegura una nueva medalla, la tercera consecutiva tras la plata en los Juegos Olímpicos y el oro en el Mundial

María Carmen García celebra un tanto ante Hungría durante la...María Carmen García celebra un tanto ante Hungría durante la semifinal del Europeo. TAMAS KOVACS Efe

Más que guerreras, son diosas del waterpolo. Su leyenda se extiende más allá de los confines de una piscina, su recuerdo será en forma de medallas que cuelgan del cuello. Subcampeonas olímpicas, dominadoras del mundo y, está por ver, primeras o segundas de Europa. Para eso habrá que esperar a la final continental del torneo, a la que se han clasificado tras una nueva lección de pundonor. Triplete para las chicas de rojo, que lo son también de oro a tenor de sus éxitos en los últimos años. Coleccionistas de metales durante tres años asombrosos. De la nada, al todo. Y lo que queda.

Las jugadoras a las que Miki Oca ha convertido en un bloque han eliminado en semifinales a Hungría por 8-9 (2-2, 3-3, 2-3 y 1-1). Ahora, en su piscina, en Budapest, hoy la hora del baño de verano. Algo nada nuevo, reiterativo, pues ya ocurrió también en los Juegos Olímpicos y en el Mundial. Tercer triunfo consecutivo, aunque con mucha intriga. Las españolas pudieron doblegar a las locales con más distancia si hubieran aprovechado las 12 superioridades, sin ir más lejos. Pero se ganó, que de eso se trataba. Y se aseguró el tercer podio en tres años.

El guión parecía escrito por un enfermo de los sobresaltos. Aquello no lo iguala ni Stephen King en sus años de esplendor. En una piscina con el agua hirviendo, con el ambiente calentando el líquido elemento con fuego en los cánticos. Aquello era como bañarse en lava. Sin embargo, la mayor distancia en los dos primeros cuartos fue para las chicas de rojo, cuando se adelantaron por 0-2 en los primeros compases gracias a Jennifer Pareja y Anni Espar. Sin embargo, las húngaras se sobrepusieron hasta igualar el marcador.

Éste volvió a acabar empatado, aunque a tres dianas, en el segundo acto. Las españolas desaprovecharon cinco superioridades y un penalti, en gran medida porque encontrar un hueco entre tanto bañador era como buscar un espacio para la sombrilla en Benidorm. Si no se hundieron en el agua las guerreras fue en gran medida porque Maica García recogió la puntería de Roser Tarragó, goleadora con 14 tantos durante el torneo e inédita esta tarde, aunque su acierto acabó en buenas manos. Nunca mejor dicho. La boya se destapó con tres goles en el segundo cuarto, que aumentaron a cuatro en el cómputo global. Un gol de su puño y letra, un penalti de Jennifer Pareja y la distancia con Hungría volvió al punto de partida, que se aumentó con un trallazo de Pili Peña para lograr la mayor diferencia de todo el partido. Tres tantos para creer, precisamente, en la tercera victoria seguida en las semifinales de una competición ante las mismas contrincantes. Aunque se alcanzara el último episodio del partido con uno de distancia tras una nueva remontada local.

Las chicas del gorro y el bañador rojo y las vestidas de azul jugaban en el abismo. Cada acción era una estrategia en la piscina de combate, en el que o se acaba en el fondo de la piscina o flotando de felicidad. Así hasta la extenuación. Cada defensa se asemejaba a una melé, mantener el balón controlado era como hacer equilibrismo en la cuerda floja. Por no hablar del juego subacuático, aunque esa es otra historia.

Las guerreras desaprovecharon superioridades y dos distancias en el marcador considerables. Pero nunca se rindieron. Ahogaron a las anfitrionas y les arrebataron el protagonismo en la fiesta en el epílogo del partido, que comenzó con un balonazo al travesaño de Anni Espar. Sabían todas y cada una de ellas que las gestas cuestan mucho sudor, mezclado aquí con cloro. Y así fue. Laura López anotó al instante y evidenció que las campeonas del mundo lucen el título por algo. Fue el momento de Laura Ester, águila en la portería con las que tapaba cualquier opción para que anotara Hungría, que marcó a escasos segundos del final dolorida aunque no evitó la hecatombe: la tercera derrota seguida en semifinales ante España. Esta vez en su propio hogar, en su piscina. La expansión de los dominios de estas guerreras con medallas es imparable.

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