Viernes, 8 octubre 2010

EL CICLISMO ES EL ESCULTOR DE DEPORTISTAS

Publicado el 8 - octubre - 2010

Marca vive los beneficios de la biomecánica aplicada al deporte • corrigiendo algunas medidas de la bici la mejoría es inmediata

El escultor de deportistas

  • La información se recoge a través de sensores epidérmicos · Tras unos pequeños cambios en la bici se dobla la cadencia

El deporte de élite ha alcanzado tales niveles que el más mínimo detalle diferencia al ganador del que no lo es. La biomecánica ha irrumpido en la última década como uno de esos factores que más incide en la mejora del rendimiento de los deportistas de máximo nivel.

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Sin embargo, esta disciplina no es exclusiva del profesionalismo. Cada día se acerca más al deportista de a pie. Por eso, en MARCA hemos querido vivir de primera mano los beneficios de la biomecánica. Para ello nos hemos desplazado, junto a los miembros de Moss Espacio de Salud que serán los encargados de gestionar este tipo de estudios en Madrid, a Granada, al laboratorio deportivo de Sport Lab que dirige Pablo Fernández.

Pese a que el estudio es válido para una amplia gama de deportes, en nuestro caso nos hemos decantado por el ciclismo. No obstante, atletas, golfistas y hasta tenistas han pasado por las manos de este biomecánico granadino de 34 años, al que podemos considerar un verdadero escultor de deportistas.

Con la bici en el rodillo de estudio y ataviados para la ocasión —basta con un culote cortado en los laterales, unos calcetines y una camiseta sin mangas— llega la hora de que comencemos nuestro examen. Relleno un informe en el que detallo mis hábitos de entrenamiento, medidas corporales, datos relativos a mis pulsaciones… y me toman medidas como si fueran a hacerme un traje. “Lo más importante es conocer las medidas exactas de la bici y las del sujeto”, nos dice Pablo antes de comenzar a calibrar las dimensiones de mi bicicleta.

Un nivel, una escuadra y una plomada bastan como herramientas para tomar las medidas de la bici. Úrsula, la ayudante de Pablo, toma nota de los números que van saliendo. “Tú no te preocupes, que éstos son datos para mí”, me espeta Pablo ante mi mirada de desconcierto por tanto número.

A continuación me colocan unos marcadores epidérmicos —sacados de los reflectores que encontramos en las carreteras para su señalización— en hombros, caderas, rodillas y tobillos para que un software, desarrollado en exclusiva para Sport Lab, los reconozca y determine el movimiento de mi cuerpo en el momento de la pedalada.

Aunque a primera vista mi pedaleo pueda apreciarse como correcto, el ordenador no tardará en sacar a la luz mis defectos. A éste no le puedo engañar y, de esta forma, me dirá qué debo corregir en mi bici y en mis movimientos para optimizar mi rendimiento, prevenir lesiones y recuperarme de unas molestias que lastran mis entrenamientos desde hace unos meses. En definitiva, ésos son los mismos preceptos con los que nació la biomecánica.

Pedaleando en la oscuridad
La sala se oscurece y una luz fotovoltáica de 4.000 vatios ilumina mi figura y refleja los marcadores que me han colocado con anterioridad para examinar los movimientos en el ordenador. Mientras, comienzo a dar pedales con la bici tal y como la traigo de casa y el programa informático empieza a recabar información.
Mediante un algoritmo se interpretan los datos desde todos los ángulos posibles para que posteriormente Pablo realice la interpretación y los traslade a mi bici y a mí.
La jornada me recuerda a los días de entrenamiento en casa: rodillo y más rodillo. La primera parte del test es casi una hora de pedaleo continuo. Me alimento e hidrato como en cualquier día de esfuerzo físico.

Tras los primeros 60 minutos de prueba, Pablo ya tiene datos suficientes para un primer examen. Me siento —ya agradecía un pequeño descanso—, y sus primeras palabras son alentadoras: “Esto no parece que esté muy mal”, dice. Lo primero que me evalúa es si existe dimetría —descompensación entre un lado u otro del cuerpo— y el resultado es negativo. No obstante, mi lado derecho ejecuta más fuerza que el izquierdo.

Pablo continúa con los datos. Ante sí tiene una tabla de números casi ininteligible para mí —al fin y al cabo, como se suele decir, yo soy de letras—. Aun así no salgo de mi asombro ante la cantidad de valores examinados. Conforme avanza el estudio comienzan a aparecer deficiencias. Las mías se centran en la cadera. Algo falla porque el ángulo de pedalada no es el idóneo.

Pablo nos pide tiempo, se aparta y se sumerge en sus números para, unos minutos más tarde, llegar con un juego de llaves y comenzar a modificar la altura del sillín de mi bici, acercar el manillar y cambiarme la posición de las calas de las zapatillas.
“Por suerte no vas a tener que cambiar mucho. Para empezar no tienes que comprar nada nuevo, con el material del que dispones es suficiente”, me cuenta Pablo al tiempo que va regulando la bici. Los cambios más significativos los hace sobre el sillín de la bici, le baja la inclinación unos milímetros, y también desciende unos centímetros la tija. El manillar, al haber modificado el sillín también varía, aunque este cambio es menor.

“Súbete y prueba qué sensaciones tienes ahora”, comenta. Lo primero que noto es que estoy más cómodo sobre la bici. Llego con más facilidad al manillar, tanto al agarre de arriba como al de abajo, y cuando empiezo a dar pedales: “el milagro instantáneo”, como lo define Pablo. Con la misma fuerza tengo más cadencia de pedaleo.

En otras disciplinas
El test del que hemos sido objeto es igual de efectivo en otras disciplinas como el atletismo, el tenis o el golf, por ejemplo. No obstante, es en un deporte con un componente estático como la bici donde los resultados se reflejan antes. “Cambiar el modo de correr es posible, pero es más costoso en el tiempo. Por eso los atletas tardan un poco más en disfrutar de las mejoras”, nos reconoce Pablo.

Repetimos parte del protocolo que ya habíamos realizado antes, pero ahora las sensaciones han mejorado. Han pasado casi tres horas desde que arrancamos y el examen concluye con una mejora considerable que ahora debo plasmar sobre la carretera. No obstante, el informe detallado con las medidas correctas que me servirán para cualquier bici que compre en un futuro viaja junto a mí de vuelta a casa.

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